Ahorrar tres años
Hipotecarte para un Patek y cenar lentejas. Respetable, pero mientras tanto vas con un Casio del Decathlon.
Sólo fabricaremos 49 relojes como el tuyo. Un modelo por cada edición. Imposible encontrarlo en Google, ni en Amazon, sólo se puede conseguir por email, uniéndote al club de fardarinos. Acceso a la tienda desde el primer email.
Sin el sacrificio, sin las lentejas de fin de mes, sin la cara de tu pareja cuando ve el extracto. La misma calidad, el mismo impacto, otra historia detrás.
Cada edición, 50 relojes. Ni uno más. Cuando alguien lleve el mismo que tú, os miraréis como cómplices. Porque lo sois.
Cuando alguien quiera el mismo reloj que llevas tú, ya será tarde. La edición estará agotada. Solo los que entraron a tiempo tienen uno. No hay lista de espera, no hay restock, no hay segunda oportunidad. Eso no tiene precio — y tú lo sabes.
Un certificado único e inalterable que acredita que es el número 23 de 50. Que es tuyo. Que es auténtico. Cuando lo vendas, el certificado se transfiere al nuevo dueño — con toda la historia del reloj intacta. Imposible de falsificar. Para siempre.
Cada nueva edición vale más que la anterior. Los que entraron primero siempre ganan. El que espera, paga más. O se queda sin él.
Compraste algo escaso. Con el tiempo, valdrá más de lo que pagaste. No es marketing: es aritmética básica de oferta y demanda.
Podrás comprar un reloj o apuntarte a la membresía y tenerlos todos; con la membresía evitarás las subidas de precio y como fardarino pro, tendrás siempre mejores precios que los demás. Cuanto más crece Fardari, más vale tu membresía.
¿Eso es un Omega? No. Y entonces sonríes. Porque lo que llevas tiene más historia, más criterio y más personalidad que cualquier reloj que se compre en El Corte Inglés.
Los fardarinos no van detrás. Van delante. Siempre hubo gente que encontró lo bueno antes que nadie. Tú serás uno de ellos.
Nuevos modelos, precios de lanzamiento, ediciones especiales. Todo llega primero a los fardarinos. Cuando el resto del mundo lo descubra, tú ya lo habrás llevado.
Una vez dentro de la newsletter, podrás votar los próximos modelos antes de que existan. Esfera azul o negra, correa o brazalete, bisel liso o estriado — nosotros barajamos opciones, tú decides. El reloj que acabas comprando lo habrás elegido tú. Literalmente.
No hay término medio. No hay "ya lo miraré". Cada día fuera es un lanzamiento que te pierdes, un precio que no bloqueaste, un reloj que ya tiene dueño. Los fardarinos que están dentro lo sabían. Tú también lo sabes.
Entra ahora y recibe toda la información: el PDF con los detalles del Portofino Azzurro, los precios de lanzamiento y lo que significa ser fardarino de verdad.
Bueno, hay más opciones, pero no creo que te apetezca robar uno...
Lo mejor es optar por la opción 1 o la 3, porque llevar una imitación es lo peor que podemos hacer: tú lo sabes y eso se transmite, los demás lo notan.
Además, esos relojes van siempre acompañados de ropa cara, coches caros, gafas caras, zapatos caros... un clon de un Rolex no cuela si te acabas de bajar de un Ibiza.
Volvamos a las opciones 1 y 3: si optas por la primera, mientras ahorras necesitas llevar algo vacilón encima, lo que nos lleva a la opción 3.
Que sea de acero inoxidable 316, con cristal de zafiro y movimiento japonés, como mínimo. Y un buen diseño, que se parezca a los relojes que a todos nos gustan pero sin ser un clon. Que provoquen a los demás que nos pregunten: ¿eso es un Omega?
Y entonces tú, con tu sonrisa más pillina, te pegues una fardada inolvidable:
Tenemos preparado un PDF con 10 respuestas ingeniosas más para esa conversación. Te lo mandamos al darte de alta.
Solo lo que cualquier relojero respetable te exigiría.
Cada edición Fardari sale una vez, se agota, y desaparece. Los fardarinos que entraron a tiempo llevan modelos que el resto del mundo ya no puede tener. Aquí van dos de los últimos.
Caja octogonal cepillada, dial azul con grabado tapisserie, brazalete integrado. Inspirado en los clásicos del 72. Edición de 40 unidades, todas en muñecas.
Primer modelo de la casa. Esfera azul-violeta con efecto cuadrícula, índices aplicados y aguja de segundero en rojo. Pequeño, vacilón, y ya imposible.
El precio del siguiente modelo será mayor, lo iremos incrementando paulatinamente para que tus compras siempre se revaloricen.
Planeamos que los Fardari puedan ser un vehículo de inversión, de hecho los primeros modelos serán tan interesantes que te recomiendo pillar dos: uno para tu muñeca y otro para vender en un tiempo.
Para nosotros los clientes que ya están dentro son más importantes que los que se lo están pensando, por eso no habrá rebajas, ni ofertas, ni black friday.
Para estar dentro:
No es un papelito. Es un certificado único e inalterable registrado en la cadena de bloques — la misma tecnología que usan Breitling y Vacheron Constantin.
Contiene el número de serie de tu reloj, su posición en la edición (ej. 23 de 50), la fecha en que fue tuyo y toda su historia. Nadie puede falsificarlo, nadie puede alterarlo.
El certificado se transfiere al nuevo dueño. Tu Fardari siempre sabrá quién lo ha llevado, desde el primer día. Eso es lo que convierte un reloj en un objeto con historia — y con valor creciente.
No hace falta saber nada de tecnología. En la newsletter y con cada reloj recibirás instrucciones paso a paso, por escrito y en vídeo, explicadas para torpes. Si sabes encender el móvil, puedes hacerlo.
Además, la Unión Europea está a punto de exigir este tipo de pasaporte digital a todos los productos. Los Fardari ya vienen con él incluido.
Lo único que tienes que hacer es darnos tu cochino email. Lo demás llega solo: las 10 respuestas ingeniosas, las instrucciones de los certificados digitales, precios, opciones, y aviso del siguiente lanzamiento antes que nadie, para que puedas reservar el tuyo.
Lo que no hacemos es darte un descuento, porque eso sería tratarte mejor que a los fardarinos que están dentro.
Vale, toma mi email →